miércoles, 17 de agosto de 2011

Chanel espiaba para los nazis, según una nueva biografía

Gabrielle Bonheur Chanel, la icónica diseñadora francesa que revolucionó el mundo de la moda bajo el nombre de Coco Chanel, fue una espía para los nazis bajo el alias de Wesminster, según una nueva biografía de la conocida modista que salió ayer a la venta en Estados Unidos.

“Durmiendo con el enemigo: La guerra secreta de Coco Chanel”, escrito por el periodista estadunidense Hal Vaughan, ofrece detalles de la conexión de la modista francesa con los nazis. Según Vaughan, la diseñadora cumplió misiones para el servicio de inteligencia nazi en Madrid y Berlín durante la Segunda Guerra Mundial junto a su amante, el oficial Hans Gunter von Dinklage. Algunas de estas misiones eran coordinadas por el general de las SS, Walter Schellenberg, mano derecha del comandante en jefe de ese cuerpo, Heinrich Himmler.

Además, el libro explica cómo Coco Chanel utilizó su posición de espía nazi para recibir favores, como asegurar la liberación de su sobrino de un campo de internamiento militar, o “arrebatarle” el control de su marca de perfumes a sus socios judíos, que se tuvieron que exiliar en Estados Unidos durante la guerra.

“Chanel era más que simplemente una simpatizante y colaboradora de los nazis. Era una agente numerada de los nazis que trabajaba para la agencia de inteligencia militar alemana”, asegura la editorial Knopf en un comunicado con motivo del nuevo libro sobre la diseñadora.

Fanatismo: peligroso virus antisocial


Hemos sido sacudidos por ese acto criminal a gran escala en Noruega llevado a cabo por un fanático psicópata alimentado con una mezcla explosiva de falso cristianismo, falsa idea de comunismo, odio racial y nacionalismo. Como el árbol del fanatismo tiene una raíz profunda y muchas ramas con venenosos frutos criminales es urgente analizarlo en profundidad como peligro público mundial, sea cual sea la excusa ideológica que usan los fanáticos para justificarse.

Hay muchas formas de fanatismo, pero todas apuntan al mismo epicentro, se argumentan parecido y sus consecuencias son semejantes a lo largo de la historia: crimen, ruina, exclusión, persecución. En cualquiera de sus versiones, puede ser definido como un peligrosísimo virus antisocial, y ha adquirido en este mundo tales dimensiones que es imposible callarse sobre a dónde nos lleva a personas, instituciones y naciones cuando el “virus” hace enloquecer a individuos, grupos o gobiernos. Nace del egocentrismo que envenena la propia vida y las relaciones interpersonales, y contribuye con sus venenos a alimentar diversas cabezas: las oficiales, las estructurales, las institucionales, -aunque algunas, hay que advertirlo, -no están a la vista, sino en lo que podríamos llamar -utilizando un leguaje aceptado- “el lado oscuro”, o si lo prefieren, el lado de los enemigos de la Vida con mayúsculas, que es Dios y su Universo. Esta cabeza oculta de la hidra fanática alcanza su expresión física a gran escala en forma de capitalismo, en forma de estados y en forma de diversas iglesias que cínicamente se auto titulan cristianas.

Que el capitalismo, como expresión del fanatismo de egocéntricos por el dinero y el poder es un virus antisocial que enferma a la humanidad, corrompe y vampiriza las relaciones de producción y las relaciones entre personas y países y ataca a toda forma de vida del Planeta, es algo más que evidente a estas alturas. Otra cosa es que estemos sufriendo los efectos de su veneno sin dar con un remedio efectivo por no haber dado aún el salto de conciencia personal preciso para “pasar de pantalla” como sucede en ciertos videojuegos y andar todavía enredados con nuestra propia dosis de egocentrismo que nos conecta secretamente con algunos de los fenómenos que analizamos.

No tenemos que mirar muy lejos ni muy hondo para tener claro que el capitalismo en cualquiera de sus variadas formas de opresión y explotación laboral, personal o doméstica se halla relacionado con la explotación insostenible de recursos, el machismo, la sumisión, el deterioro medioambiental, el cambio climático y las políticas que acompañan y justifican sus actuaciones. En todo caso, este sistema con todas sus derivaciones es todo lo contrario a justicia, equilibrio, armonía, bienestar o amistad. Esto bien lo sabemos y bien lo sufrimos de una u otra manera aunque como conjunto humanidad hayamos sido incapaces de dar ese salto desde el individualismo o egocentrismo-, esa enfermedad del yo que alimenta al capitalismo y todas nuestras desventuras,- hasta el comunismo, entendido como el triunfo del nosotros sobre el yo excluyente- si se consuma al fin la derrota del individualismo por el individuo. Derrota que es posible tras una larga batalla interior que nos habrá de fortalecer y guiar para los avatares de la vida cotidiana personal, laboral, social. Si queremos expresarlo en términos espirituales, se trata del combate que libra el alma sobre sus tendencias inferiores.

La meta de la liberación colectiva solo será posible, como es natural, en la medida en que cada uno seamos capaces de entregar lo que corresponda al bien general , una vez superado el egocentrismo, ese “Yo” excluyente ,y seamos capaces de exigir lo que en justicia se nos debe. Por tanto, se trata de dar y recibir desde las leyes de la igualdad, la libertad, la unidad y la fraternidad, que son aspectos de la ley universal del amor. Sin amor no hay cambios ni personales ni sociales, y esto nunca ha sido negado por ningún pensador o líder social. Sin embargo, poco caso se les ha hecho a nivel mundial. Pero el comunismo basado en el amor, tuvo su primer momento hace dos mil años. Fue el comunismo cristiano originario, modelo de otros tipos de comunismo, como el practicado por los cristianos cátaros en el sur de Francia. De todos es sabido que la Iglesia, que renegó del cristianismo desde temprano, fue la eterna conspiradora contra todo comunismo y contra todo cristianismo que divulgara las enseñanzas de Jesús de Nazaret que no hubieran pasado por la “criba” de Jerónimo, el falsificador de las escrituras antiguas sobre Cristo y “fundador” de la Biblia. Esta fue muy bien aprovechada en adelante para justificar todos lo crímenes de la Iglesia y de los estados que se llamaron cristianos.

Así que el comunismo fue practicado antes de que todos los revolucionarios sociales teorizaran sobre él, pues los primeros cristianos compartían sus bienes, carecían de jerarquías, vivían en comunidades, rechazaban ir a la guerra, estaban contra la esclavitud y se amaban como hermanos, tal como Jesús les enseñó. Estas ideas eran inasumibles para el Imperio y para la iglesia una vez jerarquizada, porque el amor era la clave, el hilo conductor, que se rompió por la posterior corrupción y abandono de las enseñanzas de Jesús llevadas a cabo por la institución Iglesia ahora paganizada y mundana fundada por unos cuantos embaucadores aliados con los emperadores del mundo desde Constantino. Y así hasta hoy, en que la Iglesia es el rostro (IN) moral del cristianismo, el valedor “espiritual” del capitalismo y parte del mismo engranaje. Este engranaje tiene un nombre común: fanatismo .Y tras él, el canto triunfante del rey ego al que todos los que viven en palacios adoran, postrándose siglo tras siglo los más débiles ante los más fuertes y construyendo clanes, dinastías, naciones, imperios.

En economía, el fanatismo ha desembocado en neoliberalismo, y en las iglesias en el movimiento “neocon” auspiciado por el último representante jerárquico del aparato inquisidor. Su política común es siempre dominar, separar, atar, y para ello busca el modo de recibir energía material y espiritual (en forma de bienes y ventajas materiales, y sumisión o veneración) de aquellos que se dejan influir y dominar a través del invisible hilo conductor de sus debilidades, pues miles de millones envidian a quienes les dominan, envidian su poder – y les votan- y sus riquezas (y les imitan en la medida que pueden).

Ahora bien, la evolución-corrupción desde los primeros cristianos o desde aquel pequeño taller gremial hasta la presente situación extrema donde se hallan unidos en un frente único la explotación de los trabajadores, la explotación de la mujer, y de los niños, y el dogmatismo de la teocracia eclesiástica, nunca fue posible sin violencia, sin miedo, sin envidia, sin toneladas de mentiras y sin codicia. No hacen falta muchos argumentos al observar nuestro mundo que está siendo conducido a situaciones límite en todos los campos, para concluir que tal situación extrema no es posible sin fanatismo, sin guerras y sin el extremismo de todo orden como método. ¿Cómo sería posible el neoliberalismo sin él? ¿Cómo hubiera sido posible la existencia misma del Vaticano?

El neoliberalismo, como el dogmatismo religioso y todo lo que gira a su alrededor, precisa fundamentarse en fórmulas extremistas. Necesita de la intolerancia y la persecución al disidente. Y necesitan cómplices, muchos cómplices, como capataces. Y víctimas, muchas víctimas que les crean y puedan caer en sus redes para servirles todas sus vidas, y otras víctimas mortales para eliminar disidencias. Como vemos, el fanatismo siempre es reconocible, ya sea civil o religioso, intelectual o deportivo. Sus lemas cambian poco: “El otro tiene la culpa”, o “el otro es mi enemigo y debo destruirlo”, o “el otro es inferior por el color de su piel o su religión”. Principios semejantes produjeron las Cruzadas, la Inquisición, las guerras de religión en Europa, la guerra de Secesión norteamericana, la guerra ruso-japonesa, el fascismo, el stalinismo, el maoísmo, el fasci-franquismo, los jemeres rojos, las dos guerras mundiales, los golpes de estado en Chile, Argentina, las guerras imperialistas del capitalismo yanqui-europeo, la corrupción política generalizada, el acoso a los medios de expresión libres por el control de la prensa , el asesinato de periodistas o escritores, así como el presente golpe de estado mundial del capitalismo contra naciones y gobiernos más débiles a lo que llaman “crisis”. Y en ello estamos hasta que cambiemos nuestros programas personales y les sea imposible vivir entre nosotros, ya libres un día de egocentrismo- a todos los que dirigen el mundo y nosotros todavía admiramos, imitamos, envidiamos o elegimos en las urnas. Y estos son los resultados

http://www.kaosenlared.net/noticia/176224/fanatismo-peligroso-virus-antisocial

Narcos reclutan a niños del campo como mano de obra barata y desechable

Carencias y falta de oportunidades los convierten en sicarios o vendedores de droga

  • Carencias y falta de oportunidades los convierten en sicarios o vendedores de droga. Foto: Vanguardia/Especial

México, DF. En las entidades fronterizas, los jóvenes del medio rural se están sumando al crimen organizado como una opción para aumentar sus ingresos económicos, aunque se conviertan en mano de obra barata y desechable, dijo Luis Gómez de Garay, secretario general colegiado del comité ejecutivo nacional de la Unión General Obrera, Campesina y Popular.

Refirió que, de acuerdo con una investigación de la Facultad de Derecho y Criminología de la Universidad Autónoma de Nuevo León, jóvenes de 14 años de Chihuahua, Baja California, Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila se están convirtiendo en “la mano de obra barata y desechable de la delincuencia organizada; por unos cuantos pesos matan por encargo, se convierten en sicaritos o vendedores de estupefacientes”.

La situación se ha expandido por la falta de una política de Estado que ofrezca alternativas a la juventud. "La crisis económica, el desempleo, la inseguridad y la pérdida de valores van ligados; cifras oficiales señalan que el desempleo, en el segundo trimestre del año, abarcó 2.6 millones de personas, la mayoría jóvenes. El campo es la solución a los problemas, incluido el de inseguridad, ya que al generar empleos se reactiva la economía del país y se cierra la puerta a las actividades ilícitas."

Dirigentes de diversas organizaciones agropecuarias, que pidieron guardar el anonimato, comentaron que en zonas rurales de diversos estados los productores –hasta los más pobres– son objeto de extorsión por los grupos de delincuentes. En la Huasteca –que abarca Veracruz, Hidalgo y San Luis Potosí– han llegado al extremo de acudir a las zonas de menos de mil habitantes a exigir cobros. A sus habitantes, la mayoría indígenas o campesinos que tienen tierras de temporal y con ingresos anuales de no más de 3 mil pesos, en caso de haber logrado cosechar maíz o frijol, los obligan a dar en pago becerros, vacas, caballos, borregos o cerdos, si no entregan dinero en efectivo.

En estados del Bajío, los grupos de delincuentes, que previamente ya identificaron a las autoridades ejidales y comunales, llegan en tres o cuatro camionetas y les exigen que informen a los campesinos que deberán entregar "todas las armas que posean" y que si hay alguien que trate de engañarlos será castigado. Días después regresan; todos los hombres deben estar en el lugar y entregar "sus armas, la mayoría son viejas y utilizadas para cazar", los cuentan y, si alguien falta, van a su vivienda y la destruyen, sin importar si hay mujeres o niños.

No se presentan denuncias no sólo por temor a los delincuentes, sino también por la desconfianza en las autoridades, pues éstas lejos de creerles, los acusan de pertenecer a la delincuencia organizada, los hostigan y hasta los agreden.

En otras entidades se presiona a los líderes regionales, estatales e incluso nacionales para que se les entregue el monto equivalente a más de dos proyectos productivos. Las extorsiones han adquirido diversos matices, mencionaron.

Los dirigentes campesinos insistieron en que la construcción de una política de Estado en materia de seguridad pasa por un cambio en la política agropecuaria, en respaldar a los pequeños y medianos productores con infraestructura hidroagrícola y de carreteras, créditos a tasas accesibles, tecnología, reducción de los precios de fertilizantes y semillas, tarifas eléctricas, entre otros, para generar empleo, elevar la productividad de granos y diversos productos agrícolas. Asimismo escuchar las propuestas de las organizaciones rurales, pues la inseguridad está dañando la convivencia.

http://www.vanguardia.com.mx/narcosreclutananinosdelcampocomomanodeobrabarataydesechable-1069628.html

Caracteres y Relaciones de La Criminologia

Caracteres

Son: Autonomía e Interdependencia.

La Criminología se relaciona con el delito tanto como hecho fáctico como fenómeno sociológico.

La Criminología es autónoma porque tiene sus propios métodos, teorías y conceptos para estudiar las causas del delito.

Pero también la Criminología se relaciona con otras ciencias que no estudian el delito, es decir, es interdependiente con: la Sociología, la Psiquiatría, la Psicología y el Psicoanálisis.

Relaciones

Con el Derecho Penal. Que estudia la norma penal—el presupuesto y la consecuencia jurídica—la Criminología estudia las causas del delito.

Con la Penología. Que estudia el conjunto de actividades—la ejecución de las penas y de las medidas de seguridad—con que la sociedad busca corregir al autor del delito o al que probablemente cometiere. Si la Criminología estudia las causas del delito, la Penología estudia las consecuencias del delito.

Con la Política Criminal. Que es el Conjunto de medidas preventivas que el Estado toma para evitar y reprimir el delito.

Con la Criminalística. Rama técnica que estudia el procedimiento para llegar a establecer el culpable, mediante la técnica y táctica delictual. La técnica es el estudio en el laboratorio de las huellas y rastros dejados por el autor del delito en el lugar del delito. La táctica son los procedimientos para llegar a establecer el autor del delito.


Hans Gross. En Manual Para Jueces Instructores (1893) se utiliza la por primera vez palabra "Criminalística".
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Su autor es el alemán Hans Gross desarrolla métodos para el esclarecimiento de delitos. Revolucionó la investigación científica y su método científico, conocido bajo el nombre de Escuela criminológica de Graz, le hizo famoso.

Gross criticaba la formación judicial en las universidades y abogaba por una ciencia positiva del crimen y que al estudio del delincuente acompañase el estudio del derecho normativo.

Hans Gross, influido por el pensamiento biologista y determinista de su tiempo, dedicó toda su atención de los delincuentes y a la estructura del crimen.

Respecto al delincuente en 1829 Hans Gross habla de la corrección intelectual, desde un punto de partida, medico—legista.

Por otro lado, concedía prioridad a las pruebas materiales, más seguras que las declaraciones del testigo.

En 1912 se inauguró por fin el Real e Imperial Instituto de Criminología de la Universidad de Graz, único a escala mundial.

En Manual Para Jueces Instructores (1893) se utiliza la por primera vez palabra "Criminalística".

Relación Con Las Ciencias Que No Estudian Al Delito


Sociología. Estudia la sociedad, el Estado y el status del individuo. Dentro este esquema la Sociología Criminal estudia las causas sociales que impulsan al individuo a cometer un delito.

Psiquiatría. Estudia las enfermedades mentales. La Psiquiatría Criminal estudia las enfermedades mentales del delincuente.

Psicología. Estudia la personalidad del individuo. La Psicología Criminal estudia las funciones psíquicas, las motivaciones y la conducta social del delincuente.

Psicoanálisis. Dentro de la Teoría Del Psicoanálisis existen métodos para que surjan a la luz de los sujetos las vivencias efectivas y emocionales con el propósito de descubrir el mecanismo por el que se ha producido un determinado estado psicológico patológico.

Estudia los diferentes complejos (de Edipo, de Electra, de Castración) valiéndose de la asociación libre, la evocación e interpretación de los sueños para llegar a establecer las causas del fenómeno criminal.


Sigmund Freud (—froid ). Médico austríaco (Freiberg, actual Pribor, Moravia, República Checa, 6 de mayo de 1856 –Londres 23 de septiembre de 1939) creador del Psicoanálisis y de la Doctrina Del Inconsciente, expuestos en sus escritos, de difusión universal: Estudios Sobre La Histeria y Tótem Y Tabú.
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Concepto y Objeto de la Criminología

Etimología e intitulación

La palabra Criminología deriva de la lengua latina "criminis", que significa 'delito', 'crimen'.


La actual denominación: Criminología, al parecer, fue establecida por el antropólogo francés Paul Topinard (1830-1911), si bien adquirió carta de naturaleza gracias al jurista italiano Rafael Garófalo (1852-1934) perteneciente a la Escuela Positivista (JIMENEZ DE ASUA, Luis, Tratado de Derecho Penal, Tomo I, Bs. As., Argentina. Losada, 5ª, 1950, pp. 101; CAJIAS K., Huáscar, Criminología, La Paz , Bolivia, Juventud, 5ª, 1997. pp. 67).

Históricamente tuvo las siguientes denominaciones:

  • Antropología criminal,
  • Biología criminal,
  • Psicología criminal,
  • Sociología criminal, que hoy pueden reputarse de superadas.

Definición como ciencia

La Criminología es la ciencia empírica e interdisciplinaria que se ocupa del delito, del delincuente, de la víctima y del control social del comportamiento desviado.


Es "ciencia" porque aporta un núcleo de conocimientos verificados. Por su método empírico es una ciencia donde predomina la observación de la realidad, es "empírica" porque se basa en hechos, por su "objeto" se ocupa del delito, del delincuente, de la víctima y del control social.

El "delito" es aquel comportamiento humano que, a juicio del legislador, está en contradicción con los fines del Estado y exige como sanción una pena (criminal) (ANTOLISEI, Francesco, Manual de Derecho Penal, Santa Fe de Bogotá, Colombia, Temis, 8ª, 1988, pp. 119).

El "delincuente" es el sujeto a ha cometido un delito. La "víctima" es aquel que sufre un mal, en su persona, bienes o derechos, sin culpa suya (CABANELLAS, Guillermo, Diccionario enciclopédico de Derecho usual, Tomo VIII, Buenos Aires, Argentina, Heliasta, 24ª, 1996 , pp. 368). El "control social del comportamiento desviado" es el estudio de los mecanismos a través de los cuales la sociedad despliega la supremacía sobre los individuo, consiguiendo que estos acaten sus normas de carácter penal.

Concepción amplia y restrictiva

La concepción restrictiva circunscribe a la Criminología a la investigación del delito, del delincuente y la ejecución de la pena. No toma en cuenta el control social.


La acepción amplia considera la reacción social, su análisis, estrategias y procesos de control social, que forma parte del objeto de estudio de la Criminología.

En el ordenamiento jurídico boliviano al delito sólo se lo concibe como algo normativizado, un acto que debe ser penado; al contrario el delito es un hecho que rompe un orden social, y uno de los actores es el delincuente y la Criminología es la encargada del estudio, ya sea biológica, psíquica o sociológicamente y, además, mostrará el porqué se ha delinquido.

Por otro lado sólo en la actual Criminología, la víctima juega un papel preponderante, pero aún en el Código Penal boliviano no muestra ningún antecedente.

A la víctima también se lo debe tomar en este otro sentido: en el de la inducción al delito. Por ejemplo exhibir joyas en lugares donde el delincuente fácilmente pueda actuar.

En la concepción amplia, también se debe tomar en cuenta—como se dijo arriba—el control social. Ésta se refiere a la condición social que existe para mantener separados a los delincuentes de la sociedad.

El delito y su concepción jurídica

El concepto del delito ha sido formulado en abundantes definiciones, que pueden ser agrupadas en: formales (o nominales) y, substanciales (o materiales).


Dentro las formales está la concepción jurídica. Toda ley penal—en su estructura—tiene un presupuesto (lo que no se debe hacer o lo que manda a hacer) y una consecuencia jurídica. Quien adecue su conducta al presupuesto, por ejemplo: “el que se apoderare de una cosa mueble ajena con fuerza ...”(CP, 331), sufrirá la consecuencia jurídica, o sea, será sancionado con privación de libertad de uno a cinco años.

De acuerdo a esto, el delito—en su concepción jurídica—es todo acto humano voluntario que se adecua al presupuesto jurídico de una ley penal.

Decimos “adecua al presupuesto” porque no la vulnera, sino hace lo que el presupuesto dice, por ejemplo en el robo (CP, 331) el ladrón cumple con lo que dice el presupuesto: “el que se apoderare de cosa mueble ajena con fuerza...”. Su conducta se adecua lo que el presupuesto jurídico dice.

En la concepción jurídica del delito es la ley la que establece que hechos son delitos, fija caracteres delictuales a un hecho, si en algún momento esta ley es abrogada el delito desaparece. El delito es artificial.

La concepción jurídica del delito no es aceptada, porque el delito no es algo creado por la ley, la ley solamente la define, es mas, sólo la describe en el tipo. El delito es un hecho humano, aparece con el hombre, y desaparecerá con él. El delito es al hombre como la enfermedad a él.

Objeto de la criminología

El objeto de la Criminología son el delito, el delincuente, la víctima y el control social.


El delito. El concepto de delito cambia con la evolución de la sociedad y la cultura, es temporal y espacialmente relativo, circunstancial. Es decir el concepto cambia de acuerdo con el tiempo y la cultura, por ejemplo el adulterio dejo de ser un delito en Bolivia. La Criminología tradicional consideró embarazosa la circunstancialidad y la relatividad de su objeto de estudio: el delito.

El Derecho Penal y la Criminología tienen el mismo objeto: el delito, diferenciándose sólo por el método o forma de examinarlo.

La Criminología tradicional ante la opción de subestimar el componente normativo que el concepto de delito implica, o bien sentar base de un concepto criminalógico del delito material distinto del jurídico-penal, estaba condenada al fracaso.

En la actual discusión criminológico el problema ha perdido interés, porque:

  • No parece contradictoria que una disciplina empírica opere en un marco normativo, que el concepto criminológico de delito contenga una referencia mediana a pautas valorativas no significa que la criminología carezca de objeto propio de autonomía científica.
  • Porque lejos de enfoques meramente fenomenológicos, a la moderna Criminología le interesan diversas facetas, como: el volumen, estructura y movimiento de la criminalidad, las estrategias criminalizadoras y descriminalizadoras, el efectivo reparto de la criminalidad en distintos estratos sociales, etc.
  • Se reconoce hoy la conveniencia de operar sobre los diferentes conceptos de delito según las respectivas finalidades de la investigación criminológico. Si se abordan problemas de política jurídica en torno a la criminalización o la descriminalización, resulta indicado un concepto criminológico del delito, o sea, un concepto material del delito. Mientras si aquella versa sobre la extensión, estructura y movimiento de la criminalidad, las definiciones jurídico-penales cobran prioridad lógica.

El delincuente como objeto

El delincuente. La Criminología tradicional potencia al máximo el protagonismo de la persona del delincuente, por el contrario la moderna Criminología –de corte sociológico—el examen y significado de la persona del delincuente pasa a un segundo plano, desplazándose el centro de interés de las investigaciones hacia la conducta delictiva, la víctima y el control social.

La víctima

La víctima El interés por la víctima como objeto es un fenómeno reciente: a partir de la Segunda Guerra Mundial. El dispositivo penal—el sustantivo y el procesal—no toman en cuenta a la víctima para neutralizarla, a fin de recobrar para el Estado el monopolio de la reacción penal.

La Criminología olvidó a la víctima porque quizá la sociedad se identifica con quien realiza la conducta prohibida.

El control social

El control social es impulsor de una nueva Criminología más dinámica e interreaccionista. Este nuevo enfoque es muy controvertido, ya que hay incluso quienes la rechazan, se ven obligados a admitir que no se puede estudiar ya la Criminología prescindiendo de la reacción social.


El control social es el estudio de los mecanismos a través de los cuales la sociedad despliega su supremacía sobre los individuos, consiguiendo que estos acaten sus normas de carácter penal.

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Entre los conceptos materiales—criminológicos—de delito podemos citar: El delito para Emilio Durkheim “es un acto que ofende ciertos sentimientos colectivos, dotados de una energía y de una previsión particulares” Rafael Garófalo dice que “el delito social o natural es una lesión de aquella parte del sentido moral que consiste en los sentimientos altruistas fundamentales (piedad y probidad) según la medida en que se encuentran en las razas humanas superiores, cuya medida es necesaria para la adaptación del individuo a la sociedad”. La critica le dice que aunque esos senti­mientos son inherentes al ser humano, no son los únicos. Este concepto rechaza lo que la ley consi­dera como delito. Para. Enrico Ferri “son delitos las acciones determinadas por motivos individuales ya antisociales que alteran las condiciones de existencia y lesionan la moralidad media de un pueblo en un momento determinado”. Para Gabriel Tarde “la idea del crimen implica esencialmente, naturalmente, la de un derecho o la de un deber violado”.