viernes, 9 de julio de 2010

“EL PADRE DE LA CRIMINALISTICA” HANS GROSS



Johann Baptist Gustav Gross, considerado el “padre de la criminalística”, nació el 9 de diciembre 1847 en Graz, ciudad austriaca caracterizada por una extraordinaria actividad académica universitaria. Hijo de Gustav Gross (1806-1876) y de Franziska Edle von Leuzendorf (1827-1902).

Ya siendo estudiante de derecho había hecho notar la ausencia de herramientas que aplicaran conocimientos científicos y prácticos para resolver las cuestiones criminales. Como escribiera luego en su obra traducida como “Manual del Juez de Instrucción”: “el delincuente ha podido antes y después de cometer el delito, utilizar cuantos medios le sugiera su astucia e instinto de conservación para burlar la acción investigadora del estado y eludir la pena; en tanto que el juez, con los datos incompletos que le suministra el hecho realizado se ve en la necesidad de despejar la incógnita del proceso, que cuidadosamente ocultan, de un lado la fatalidad y de otro los esfuerzos del criminal, razón por la que, le es indispensable suplir estas deficiencias, no sólo por el impulso poderoso de su talento, sino también por los consejos de la experiencia, propia o ajena, que a esta tendrá que acudir en defecto de la primera, ya que sin ella rara vez podrá llevar a término feliz la empresa que la sociedad le confía

Carrera como Juez. Su obra.

En 1869 comienza su carrera como juez de instrucción y a lo largo de los siguientes 20 años recopiló, sistematizó y volcó toda su experiencia e ideas en su manual “Handbuch für Untersuchungsrichter als System der Kriminalistik” (Manual del Juez como Sistema de Criminalística), que vio la luz en 1893. En él, describía como “Criminalística” a ese cúmulo de conocimientos, auxiliares del derecho, que describía como el “conjunto de teorías que se refieren al esclarecimiento de los casos criminales”, virando la metodología de la investigación del hecho a los datos que aportaban las evidencias físicas, mucho más confiable que el testimonio de testigos.

Esta metodología propuesta suponía conocimientos, por parte del juez, que eran de esperar en los médicos legistas y químicos forenses, pero también aportes originales, como el examen del lugar del hecho, de documentos, la búsqueda de huellas de todo tipo, etc., para lo cual también describió el “Bolso de la Comisión”, muy similar a los equipos modernos para el procesamiento de la escena del delito.


A estos conocimientos los separó en 15 especialidades ó ramas, a saber: Antropometría, Argot Criminal, Contabilidad, Criptografía, Dibujo Forense, Documentoscopía, Explosivos, Fotografía, Grafología, Hechos de Tránsito Ferroviario, Hematología, Incendios, Interrogatorio, Medicina Legal y Química Legal.

En 1896 el mismo Dr. Gross recopiló, clasificó y describió una gran variedad y número de objetos relacionados directamente con la labor del juez de instrucción, y creó el “Museo Criminológico de la Universidad de Graz” como un aporte para los estudiantes, jueces y agentes de la policía judicial. Algunos de los objetos, que principalmente proceden de la época de Hans Gross, son por ejemplo: Huesos destrozados juntos con la herramienta (martillo, proyectil, etc.), cabellos humanos que se comparan con pelos de animales, sustancias tóxicas, proyectiles, naipes marcados o falsificados, fotografías de delincuentes, armas, etc. Incluso están expuestos objetos de ilustración, que no están en relación con el delito mismo sino que se han fabricado para estos fines.




“No se parece, pero es idéntico. La huella digital no se puede falsificar”

No obstante las recomendaciones de Gross, el Ministerio de Educación y Ciencia no aprobó la introducción de la “Criminalística” como cátedra obligatoria en la carrera de Derecho, concediéndole luego un puesto como profesor de Derecho Penal (1905).

En 1912 se inauguró por fin el "Real e Imperial Instituto de Criminología de la Universidad de Graz", único a escala mundial.

Además de su manual, es el autor de otras obras, de menor reconocimiento mundial, pero no por eso menos importantes:

  • Kriminalpsychologie (Psicología Criminal)
  • Enzyklopädie der Kriminalistik (Enciclopedia de Criminalística)
  • Die Erforschung des Sachverhalts strafbarer Handlungen (La Investigación de las Circustancias del Crimen)

En resumidas cuentas se puede decir que Hans Gross en su momento revolucionó la investigación científica. Los resultados de su trabajo fueron determinantes hasta bien entrado el siglo XX y su método científico, conocido bajo el nombre de "escuela criminológica de Graz", le hizo famoso en todo el mundo.

El Dr. Hans Gross falleció a la edad de 68 años, el 15 de diciembre del año 1915, en su ciudad natal.

El Manual del Juez de Hans Gross (1893)

Muchas han sido las comunicaciones recibidas solicitando más datos sobre esta obra de Gross, debido a la falta de otras referencias disponibles sobre el tema. Si bien por el momento no me es posible poner a disposición del lector el manual en su totalidad, pasaré a informar algunos aspectos más sobre el mismo.

Esta original obra fue editada por primera vez en 1893 en alemán. Traducida por el juez de primera instancia Máximo Arredondo, fue impresa en Madrid en la editorial “La España moderna, S.A.” en la colección “Biblioteca de jurisprudencia, filosofía é historia”, con 804 páginas. En 1900, Lázaro Pavía la editó en México en la “Editorial Eduardo Dublán”.

Tal vez la mejor forma de saber cual era su contenido sea leer la muy completa introducción a la edición de 1900, escrita por el Dr. Arredondo (Manual del Juez, pág. 8-10).

El libro se divide en dos partes, una general y otra especial. En la primera se trata extensamente de cuanto se refiere al sumario, a la forma de instruir las primeras diligencia, al modo de apreciar el respectivo valor de los testimonios, según las condiciones de quienes los prestan, ya sean estos testigos o peritos, a utilizar de un modo conveniente los servicios de estos últimos; en una palabra, a servir de guía al Juez poco práctico, contribuyendo a formar su criterio.

A continuación se estudian detenidamente, todos aquellos puntos relacionados con la práctica mecánica judicial, como son el levantamiento de planos, la forma de ejecutar los modelados y reproducciones, de ciertos objetos que ofrezcan interés para la investigación sumarial, y que conviene conservar, etc., etc.

Por último, termina esta primera parte, con un estudio acabadísimo de la prensa, como medio auxiliar de la función investigadora del Juez, determinando la forma mejor de servirse de su cooperación, que según la mayor o menor discreción con que se emplee, puede ser utilísima o en alto grado perjudicial.

La segunda parte, que tiene el carácter de especial, pudiéramos titularla de conocimientos auxiliares.

Comienza estudiando detenidamente las lesiones y la forma de producirlas, haciendo un examen detenido de los distintos instrumentos y armas, ya blancas o de fuego, y determinando su uso, construcción, clases y efectos que son susceptibles de causar.

No menos concienzudamente se estudian luego las huellas y rastros, punto de importancia capitalísima para descubrir al delincuente y que por punto general se descuida bastante.

Esto lleva como por la mano al autor a tratar de las manchas de sangre, a la forma de determinar su existencia, el ser de quien proceden, etc.

Después de ocuparse de estos puntos relacionados con los delitos contra las personas, pasa a efectuar el mismo estudio en los delitos contra la propiedad, determinando su forma de realización, instrumentos usados por los criminales, etc.

Finalmente, los chalanes, tahúres, rufianes y demás gentes de mal vivir, suministran materia abundante de estudio en los capítulos sucesivos.

Y para que nada falte, aunque el autor, con su modestia habitual, diga en el epílogo que son muchas las deficiencias de su obra, concluye esta con un examen verdaderamente científico de las causas y efectos que pueden producir las explosiones de calderas y demás accidentes que a menudo ocurren en las fábricas modernas, cuyos aparatos, aunque maravillosos por su complicación y admirables por el bien que reportan, llevan también la muerte en sus entrañas, sacrificando a veces la vida del desgraciado obrero que los maneja.

Por último, he seleccionado algunos pasajes e ilustraciones, para que se comprenda realmente los alcances del contenido y calidad de este manual.

Disto mucho de creer que el presente libro contenga todos los datos que pudieran ser necesarios al Juez instructor, ni que constituya, por tanto, la última palabra en la materia: antes bien creo que será deficiente en muchos puntos; pero como mi propósito es mucho más modesto, me daré por satisfecho si consigo con mi obra estimular la afición a éste género de estudios, para que los que vengan detrás de mi corrijan los errores y subsanen las deficiencias en que hubiera incurrido” (Manual del Juez, Pág. 12-13)

Téngase en cuenta que si el disparo se hace a corta distancia, el vidrio queda siempre hecho pedazos, en tanto que si la bala penetra con mucha velocidad, practica en el cristal un orificio análogo al que se hace con un sacabocados; más, si la velocidad era mediana y el disparo se hizo ni de muy cerca ni de muy lejos, entonces el orificio tiene la forma de un polígono (Fig. 43)” (Manual del juez, Pág. 581)


2.º- Descripción y determinación de las manchas de sangre.

Terminada la investigación, será conveniente para mayor claridad hacer un pequeño croquis de las huellas, describiendo éstas con toda la precisión posible.

Si las manchas son pocas, bastará incluirlas en el croquis general; pero si fueran muchas y de importancia, es preferible hacer un segundo bosquejo en relación con el principal.

En la mayoría de los casos no bastarán estos dos croquis, sino que habrá que hacer otros para consignar los detalles de las manchas de sangre.

Con objeto de que el principiante en este género de trabajos tenga una pauta que seguir, daremos a continuación, a manera de ejemplo, un esquema de la clase de descripciones de que tratamos” (Manual del Juez, Pág. 652)



El empleo de agua caliente para lavar las manchas de sangre siempre se conocerá, puesto que el líquido sanguíneo se dilata y extiende alrededor de la verdadera mancha y forma una especie de halo. Pero aún habiéndose empleado el agua fría, hay posibilidad de descubrirla si se examinan bien las costuras, dónde a veces se fijan partículas de sangre.” (Manual del Juez, Pág. 659)

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